El Barrio Judío de Alcalá de Henares

La ciudad medieval de Alcalá de Henares, desarrollada en torno al antiguo asentamiento romano junto al río Henares, estuvo protegida durante siglos por una amplia muralla que delimitaba claramente el recinto urbano. Dentro de este espacio amurallado se configuraron tres grandes barrios: el cristiano, el judío y la morería. El barrio cristiano ocupaba la mayor parte del norte y el este de la ciudad; la morería se situaba al suroeste, mientras que la judería se extendía al oeste de la plaza de la Picota, formando uno de los núcleos urbanos más activos de la Alcalá medieval.
La judería alcalaína se organizaba en una zona de planta aproximadamente cuadrangular. Comprendía la cabecera de la actual calle de Escritorios, la totalidad de la calle Mayor y parte de la calle de Santiago, teniendo como límite una vía hoy desaparecida, la calle Segovia, que comunicaba estas calles con la antigua puerta de Burgos de la muralla.
Este barrio constituía un espacio vivo y densamente poblado, estructurado en torno a la calle Mayor, auténtico eje económico y social. Desde ella partían numerosos adarves o callejuelas, que daban acceso a patios interiores y viviendas comunitarias, una tipología urbana característica de las juderías castellanas.
La calle Mayor: eje comercial de la judería
La calle Mayor de Alcalá conserva todavía hoy la función comercial que tuvo durante la Edad Media. Su disposición urbana —con el taller o comercio en la planta baja y la vivienda en la superior— se ha mantenido prácticamente intacta, formando un auténtico monumento urbano por su longitud y por la continuidad de sus soportales.
Esta estructura permitía a los comerciantes exponer sus productos al público y, al mismo tiempo, protegerlos de las inclemencias del tiempo. En este espacio desarrollaron su actividad numerosos judíos dedicados a oficios artesanales y mercantiles: prestamistas, plateros, encuadernadores, latoneros, tejedores, carniceros, roperos, entre otros muchos.
Los documentos de la época sitúan también a población judía en calles como la de los Escribanos, Esparterías, Maestro Pedro, el Matadero o la de los Roperos, lo que confirma la amplia extensión y la integración funcional del barrio dentro de la trama urbana.

Muralla y puertas del barrio judío
Según documentación de los siglos XV y XVI, la muralla de Alcalá contaba con un postigo o puerta conocida como “de los judíos”, situada cerca de la calle del Tinte, antes de llegar a la actual plaza de Atilano Casado. Otros autores localizan este acceso siguiendo longitudinalmente la actual plaza de Cervantes hacia el norte, situándolo en la calle de Santiago, a la altura de la iglesia actual.
En la actualidad, del antiguo recinto amurallado solo se conserva un tramo entre la puerta de Guadalajara, junto al Palacio Arzobispal, y la puerta de Madrid, esta última reconstruida. Aunque sigue el trazado medieval, el lienzo conservado corresponde en realidad a una reconstrucción realizada en el siglo XVI.

Sinagogas y espacios comunitarios
El barrio judío de Alcalá contó con dos sinagogas, una mayor y otra menor, además de carnicerías propias y un cementerio.
La Sinagoga Mayor se ubicaba en el conocido como Corral de la Sinagoga o de la Xinoga, entre los números 35 y 36 de la calle Mayor, frente al Hospital de Antezana, con salida hacia la calle del Carmen Calzado. Este espacio fue escenario de importantes actos comunitarios, como el documentado el 7 de agosto de 1395, cuando, en presencia de gran parte de la comunidad judía de la villa, se proclamó el nombramiento de Maestro Pedro, físico del arzobispo de Toledo, como juez mayor de todas las aljamas del arzobispado.
La Sinagoga Menor se encontraba entre los números 18 y 22 de la calle de Santiago, junto a lo que más tarde sería el convento de Capuchinos, hoy convertido en el restaurante La Cúpula.
En cuanto a las carnicerías, al menos una de ellas estuvo situada entre la calle Mayor y la de Santiago, como recuerda un cartel instalado en las proximidades de la actual calle Nueva.

La judería en la Alcalá actual
En la actualidad, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha señalizado el antiguo barrio judío, junto con los de la morería y el barrio cristiano, con el objetivo de recuperar la memoria histórica y el urbanismo heredado de la ciudad medieval. Las 21 placas informativas se diferencian por el color, los símbolos culturales —la menorá, la cruz latina y la media luna— y el uso de tipografías hebreas y árabes según el barrio al que hacen referencia.
Este recorrido urbano permite hoy al visitante comprender la importancia que tuvo la judería de Alcalá de Henares, no solo como espacio físico, sino como uno de los principales motores económicos, sociales y culturales de la ciudad durante la Edad Media.
