Complutum

La ciudad romana que sigue bajo nuestros pies

Cuando se habla de Alcalá de Henares, muchos piensan directamente en Cervantes o en la Universidad. Sin embargo, antes de todo eso, Alcalá ya era ciudad. Y no una cualquiera. Se llamaba Complutum, y aún hoy sigue ahí, bajo nuestros pies, recordándonos que la historia no empieza donde a algunos les conviene.

Una ciudad romana en sentido pleno

Complutum no fue un campamento improvisado ni un asentamiento menor. Fue una civitas romana perfectamente organizada, situada estratégicamente en el valle del Henares, junto a una de las vías que conectaban Emerita Augusta (Mérida) con Caesaraugusta (Zaragoza).

Tenía foro, basílica, termas, alcantarillado, domus y un trazado urbano racional, ortogonal, propio de una ciudad que vivía del comercio, del derecho y de la administración. Roma no improvisaba, y Complutum tampoco.

El nombre: donde confluyen las aguas

El nombre Complutum no es casual. Todo apunta a que procede de la idea de confluencia, probablemente por la unión de varios cursos de agua en la zona. Ya desde su nombre, la ciudad estaba ligada al territorio y a su función como punto de encuentro.

Curiosamente, este sentido de cruce de caminos se mantendrá durante siglos: romano, visigodo, islámico y cristiano. Alcalá siempre fue lugar de paso… y de permanencia.

Casas con calefacción y vida acomodada

Una de las curiosidades que más sorprenden al visitante es el nivel de vida de algunos habitantes de Complutum. Varias viviendas contaban con hipocaustum, un sistema de calefacción bajo el suelo que distribuía el calor por las estancias.

No hablamos de una ciudad pobre o marginal. En Complutum vivieron familias acomodadas, con mosaicos, pinturas murales y patios interiores. Roma también se vivía aquí, lejos de la capital imperial.

Las termas: algo más que baños

Las termas públicas eran uno de los centros de la vida social. No solo se iba a asearse, sino a hablar de política, negocios y actualidad. Allí se cerraban acuerdos y se compartían rumores.

Pensar en Complutum es imaginar una ciudad viva, ruidosa, llena de acentos y de tránsito. Muy lejos de la imagen de ruina silenciosa que a veces se tiene del mundo romano.

De ciudad romana a cuna del cristianismo

Complutum ocupa un lugar clave en la historia del cristianismo en Hispania. Aquí se sitúa el martirio de los Santos Justo y Pastor, adolescentes según la tradición, ejecutados por negarse a renunciar a su fe.

Este episodio no es menor: convierte a Complutum en uno de los primeros focos cristianos documentados del centro peninsular. La ciudad romana se transforma, pero no desaparece.

El abandono que no fue olvido

Con el declive del Imperio, Complutum pierde protagonismo y el núcleo urbano se desplaza hacia el cerro, dando origen siglos después a la Alcalá islámica. Pero la ciudad romana nunca fue borrada.

Durante siglos, sus piedras se reutilizaron, sus trazados influyeron en caminos posteriores y su memoria quedó latente. Hasta que la arqueología moderna volvió a sacarla a la luz.

Una curiosidad final

Muchos complutenses actuales caminan a diario sin saber que, a pocos metros, bajo colegios y barrios modernos, se conservan calles romanas por las que hace casi dos mil años pasaban mercaderes, soldados y magistrados.

Complutum no es un prólogo menor: es el primer capítulo de la historia de Alcalá de Henares. Ignorarlo es amputar siglos de identidad.

Escribir sobre Complutum es recordar que España no nació ayer, y que nuestra historia urbana, jurídica y cultural tiene raíces profundas, firmes y, en este caso, perfectamente visibles para quien quiera mirar.